Construcciones singulares 1

El otro día leía en una revista de arquitectura, un artículo sobre edificios singulares, y con historia. Así que como me llamó la atención alguno de ellos, me puse manos a la obra con San Google sobre algunos tipos de edificios que siempre me han gustado, más que nada porque se salen de lo normal.

Para los que veían el Oso Yogui: las casas-cueva, de las que hablaré hoy; para los glotones, los hórreos y para los que engancharse al SMS les viene marcado en los genes, los palomares.

Y es que la necesidad, ha hecho que las gentes de todos los tiempos, agudizaran sus sentidos y aprovecharan su ingenio para sacar partido a la naturaleza, y lo que esta nos ofrece. Todo esto sin necesidad de explotarla como se está haciendo ahora.

Os cuento todo este rollo, porque una de las construcciones que me llaman la atención son las casas-cueva, de las que en España existen algunas regiones con gran tradición, sobre todo Granada (España)

Este tipo de cuevas, son un tipo de construcciones labradas en el interior de las montañas, a base de rascar y esculpir en ellas. Se suelen hacer en regiones donde las montañas son arcillosas, ya que es un tipo de terreno con ventajas para este tipo de construcciones. En determinadas regiones con terrenos calizos, también se suelen encontrar este tipo de construcciones.

En cuanto a las ventajas, la primera es que con una cucharilla de café, podemos hacernos nuestra casa. Sino tenéis cucharilla, siempre podéis dejaros las uñas largas y ir tirando. En segundo lugar, y aunque mucha gente piensa lo contrario, este tipo de terreno no deja que se reproduzcan en el interior de la vivienda los típicos bichos que esperaríamos encontrarnos, sobre todo insectos. Otra ventaja es que es un tipo de terreno que conserva muy bien su temperatura, así que se puede mantener una temperatura muy estable durante todo el año, cosa de agradecer en algunas regiones sobre todo en verano. Por último, son las primeras viviendas modulares de la historia, he aquí un ejemplo

Manolo, de 20 años se independiza de su familia y decide que se hará su propia casa en la montaña; primero busca una cara bien orientada, y en ella realizó un pequeño llano, en la que construirá la parte vista de la cueva, que suele ser una fachada vista con algunas tejas, y en la que estará la puerta de acceso y alguna ventana de su casa.

Desde esta se accederá al comedor directamente, y de allí dos puertas, una a su dormitorio, otra al baño y otra a la cocina; suficiente. Una fatídica (no sea que me lea mi mujer) bonita tarde en las fiestas de su pueblo, Manolo conoce a Gertrudis, y el alcohol y un pajar hacen el resto. Mientras el bombo de su mujer crece, Manolo escarba una nueva habitación en la casa, y amplia su dormitorio, mientras piensa: “no vuelvo a beber, no vuelvo a beber”.

Y es que como podéis imaginar, mientras haya montaña y no te acerques demasiado a la casa del vecino, no hay problema en ir ampliando. Incluso si la montaña lo permite, puedes hacer varias plantas, sacar una chimenea al exterior, hacer balcones, etc. Y aunque antes no había medios técnicos y se tenían que construir sin puertas interiores para que el aire circulara lo más fácilmente por la casa; ahora se colocan puertas y ventanas, ya que se hacen agujeros para dotar de ventilación a todas las estancias. O sea, que al final las montañas están como quesos emmental.

Técnicamente, se han labrado históricamente a base de “pico y pala” (lo de la cucharilla y las uñas era broma), y ahora se emplean más materiales y distintos recursos para hacer estas casas-cueva, pero antaño, simplemente se realizaban quitando material, por eso todas las puertas tenían su arco y los techos, se hacían en forma de bóveda, que como sabéis son figuras auto-soportantes y que evitan derrumbes. Las separaciones entre estancias, para que aguanten, suelen tener entre 1÷1,5m de ancho.

Históricamente, el inicio de este tipo de cuevas, viene de la época de la ocupación árabe en España; más tarde fue al revés con las reconquista; en los siglos XIX y XX, debido a la falta de recursos, jornaleros fueron los principales ocupantes de este tipo de viviendas. Actualmente, con el turismo rural en continuo apogeo, podéis imaginar que esto se ha convertido en un reclamo turístico y en una gallina de los huevos de oro para muchos, sino mirar esta bonita promoción, alucinante. Creo que Ronaldo ya se está construyendo una.

Si consultáis esta búsqueda en Google, o esta otra con imágenes, encontraréis montones de casas-cueva dedicadas al turismo rural, casas con piscinas, con saunas, 6 habitaciones, y todo lo que podéis imaginar, es lo que pasa cuando convertimos la historia en dinero (inevitable, y a veces positiva, pero…).

Que yo conozca, y seguro que algunos de vosotros podréis dar mas ejemplos, en la región de Soria (España), se suelen construir un tipo de cuevas, que tienen una entrada con escaleras descendentes y que dan acceso a una sala, que suelen llamar merendero, y en la que se guardan los vinos, y se pasaban las calurosas tardes comiendo, fumando, tomando vino y…

Por cierto, aunque como ya he comentado esto fue una solución para gente con pocos recursos anteriormente, actualmente han sucumbido a la especulación, como cualquier otro tipo de vivienda, si estáis interesados: aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

Nos vemos bajo tierra, yo ya me estoy dejando las uñas largas…

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Publicado el 6 agosto 2007 en arquitectura/civil, ingeniería y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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