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¿Qué es el interim management?

Hoy toca cambio de chip, dejamos la ingeniería y nos pasamos a la gestión…¡ole, ole!

El tema de hoy es el Interim Management (IM), que en castellano se puede traducir perfectamente por Dirección Interina, pero como parece que llena más la boca cuando se habla de cargos en la empresa si se dicen en inglés…Yo soy Little Disaster (LD)

Primero os voy a explicar porqué os voy a hablar del IM, ya que os ayudará a entender el concepto. Esta será la primera, y creo que la última vez que os hable de mi empresa, pero el caso es que me viene como anillo al dedo, aunque por desgracia existen muchos ejemplos hoy en día, y además, ha sido el detonante para que yo investigue sobre este asunto, no porque sea responsabilidad mía, que no lo es, pero sí porque al ser “de mente inquieta y nariz de payaso”, me gusta buscar, y encontrar, soluciones a problemas ¡Y no sólo de temas de ingeniería! Que me encantan, también de organización, de gestión, de dirección…La pena es que luego no me preguntan…o si preguntan lo hacen mal o…lo dejo aquí, que sino me caliento… 😉 . Por cierto, no estoy diciendo que lo que yo exponga aquí sea LA SOLUCIÓN, pero sí que es una propuesta, que es de donde al final salen las soluciones.

Actualmente trabajo en una empresa que arrastra una serie de problemas organizativos, de gestión, y sobre todo, de dirección. Estos problemas, por supuesto, han afectado gravemente a la marcha de la empresa, y en consecuencia a sus resultados, dejándola en una situación delicada (además de otras historias como el cambio de divisas, competencia mercados asiáticos, etc, etc, etc ¡o sea, lo normá!). Llegados a este punto, tenemos varios problemas al respecto del tema:

  • internamente. Este tipo de situación bloquea o ralentiza a los directivos de una empresa, lo que hace empeora el desequilibrio existente, y anula, o disminuye drásticamente la capacidad de reacción de la dirección, justo en el momento es que son necesarias acciones rápidas y eficaces.

  • externamente. Debido a la situación de la empresa, la búsqueda de una nueva cabeza al frente de la organización se complica, puesto que el número de personas interesadas en venir en una situación así a la empresa, es muy inferior al habitual. Sobre todo en aquellos casos con perfiles más experimentados, donde su imagen puede resentirse en caso de malos resultados, pero que es el perfil que se debería requerir por una empresa en esta situación.

Dándose estas circunstancias, una posible solución es el IM, que se puede denominar director de transición, que habitualmente cuanto con el apoyo de una empresa consultora detrás suyo, y que por un periodo de tiempo acordado, se pondrá al frente de la organización ¿suena fácil verdad? Nos podemos imaginar que no lo es, y más en las situaciones que estas personas llegan a las empresas, aunque por otro lado, está claro que representas retos muy interesantes. He comentado que habitualmente cuentan con el apoyo de una empresa consultora, pero igualmente hay personas que ofrecen este tipo de servicios de manera autónoma ¿cuál es mejor? Espero comentarios al respecto, ya que yo no soy yo el que pueda dar opiniones al respecto.

Lo que está claro es que, ofrecer servicios de este tipo, requiere una experiencia contrastada por parte de la persona que se pone al frente de una organización. Y aunque suene paradójico, en contra de lo que en algunas profesiones es considerado mala práctica (cambiar en exceso de empresa), cuantas más empresas haya visitado esta persona, mayor será su bagaje y en consecuencia su abanico de soluciones. Siempre que los resultados hayan sido los esperados claro está; que no tienen porqué ser siempre reflotar una empresa 😦 , a veces es prepararla para venderla, a veces es poner un proyecto en marcha y traspasarlo una vez esté funcionando a la dirección permanente, y otras cosas peores…

Una de las cosas que más me ha llamado la atención, es que uno de los puntos positivos que ofrece un IM, es la nula vinculación al pasado de la empresa, y que aunque reconozco que es necesario, es duro pensar en porqué este es un punto a resaltar…(ahí lo dejo, junto con una fotografía alegórica de humantree). Una cosa está clara, cuando una persona pacta unos objetivos con una empresa, y aterriza, precisamente su objetividad e imparcialidad, y sobre todo, su independencia y responsabilidad, están muy por encima de cualquier directivo que se pueda encontrar ya trabajando en dicha empresa, eso hace del IM una muy buena solución cuando se buscan “romper tendencias”.

Por supuesto, y para acabar, un servicio de IM, tiene una fecha de caducidad desde el momento en que se inicia, que pueden ser meses o años, por lo que está claro que un servicio de este tipo, requiere un nivel de definición, colaboración y responsabilidad muy altos por ambas partes.

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Interim Management

Hoy toca cambio de chip, dejamos la ingeniería y nos pasamos a la gestión…¡ole, ole!

El tema de hoy es el Interim Management (IM), que en castellano se puede traducir perfectamente por Dirección Interina, pero como parece que llena más la boca cuando se habla de cargos en la empresa si se dicen en inglés…Yo soy Little Disaster (LD)

Primero os voy a explicar porqué os voy a hablar del IM, ya que os ayudará a entender el concepto. Esta será la primera, y creo que la última vez que os hable de mi empresa, pero el caso es que me viene como anillo al dedo, aunque por desgracia existen muchos ejemplos hoy en día, y además, ha sido el detonante para que yo investigue sobre este asunto, no porque sea responsabilidad mía, que no lo es, pero sí porque al ser “de mente inquieta y nariz de payaso”, me gusta buscar, y encontrar, soluciones a problemas ¡Y no sólo de temas de ingeniería! Que me encantan, también de organización, de gestión, de dirección…La pena es que luego no me preguntan…o si preguntan lo hacen mal o…lo dejo aquí, que sino me caliento… 😉 . Por cierto, no estoy diciendo que lo que yo exponga aquí sea LA SOLUCIÓN, pero sí que es una propuesta, que es de donde al final salen las soluciones.

Actualmente trabajo en una empresa que arrastra una serie de problemas organizativos, de gestión, y sobre todo, de dirección. Estos problemas, por supuesto, han afectado gravemente a la marcha de la empresa, y en consecuencia a sus resultados, dejándola en una situación delicada (además de otras historias como el cambio de divisas, competencia mercados asiáticos, etc, etc, etc ¡o sea, lo normá!). Llegados a este punto, tenemos varios problemas al respecto del tema:

  • internamente. Este tipo de situación bloquea o ralentiza a los directivos de una empresa, lo que hace empeora el desequilibrio existente, y anula, o disminuye drásticamente la capacidad de reacción de la dirección, justo en el momento es que son necesarias acciones rápidas y eficaces.

  • externamente. Debido a la situación de la empresa, la búsqueda de una nueva cabeza al frente de la organización se complica, puesto que el número de personas interesadas en venir en una situación así a la empresa, es muy inferior al habitual. Sobre todo en aquellos casos con perfiles más experimentados, donde su imagen puede resentirse en caso de malos resultados, pero que es el perfil que se debería requerir por una empresa en esta situación.

Dándose estas circunstancias, una posible solución es el IM, que se puede denominar director de transición, que habitualmente cuanto con el apoyo de una empresa consultora detrás suyo, y que por un periodo de tiempo acordado, se pondrá al frente de la organización ¿suena fácil verdad? Nos podemos imaginar que no lo es, y más en las situaciones que estas personas llegan a las empresas, aunque por otro lado, está claro que representas retos muy interesantes. He comentado que habitualmente cuentan con el apoyo de una empresa consultora, pero igualmente hay personas que ofrecen este tipo de servicios de manera autónoma ¿cuál es mejor? Espero comentarios al respecto, ya que yo no soy yo el que pueda dar opiniones al respecto.

Lo que está claro es que, ofrecer servicios de este tipo, requiere una experiencia contrastada por parte de la persona que se pone al frente de una organización. Y aunque suene paradójico, en contra de lo que en algunas profesiones es considerado mala práctica (cambiar en exceso de empresa), cuantas más empresas haya visitado esta persona, mayor será su bagaje y en consecuencia su abanico de soluciones. Siempre que los resultados hayan sido los esperados claro está; que no tienen porqué ser siempre reflotar una empresa 😦 , a veces es prepararla para venderla, a veces es poner un proyecto en marcha y traspasarlo una vez esté funcionando a la dirección permanente, y otras cosas peores…

Una de las cosas que más me ha llamado la atención, es que uno de los puntos positivos que ofrece un IM, es la nula vinculación al pasado de la empresa, y que aunque reconozco que es necesario, es duro pensar en porqué este es un punto a resaltar…(ahí lo dejo, junto con una fotografía alegórica de humantree). Una cosa está clara, cuando una persona pacta unos objetivos con una empresa, y aterriza, precisamente su objetividad e imparcialidad, y sobre todo, su independencia y responsabilidad, están muy por encima de cualquier directivo que se pueda encontrar ya trabajando en dicha empresa, eso hace del IM una muy buena solución cuando se buscan “romper tendencias”.

Por supuesto, y para acabar, un servicio de IM, tiene una fecha de caducidad desde el momento en que se inicia, que pueden ser meses o años, por lo que está claro que un servicio de este tipo, requiere un nivel de definición, colaboración y responsabilidad muy altos por ambas partes.

Buenos días Sr. Director

En uno de mis múltiples viajes astrales diarios a través de la red, he llegado a un artículo que habla sobre el proceso de “fichaje” del máximo responsable de una empresa, de su importancia, y de las maneras actuales de actuar, acudiendo generalmente al exterior, en contraposición a la promoción interna más común hasta ahora. No tiene mayor importancia, al fin y al cabo, un artículo o una teoría suele estar basado en las experiencias de los que escriben o teorizan…

El caso es que esto me ha hecho pensar, durante más de dos segundos, de ahí el calentamiento que llevo, en uno de los mayores paradigmas de la empresa en cuanto a la gestión de proyectos, y es que sin el apoyo de la dirección, un proyecto está abocado al desastre o a la extinción (como las teles CRT). Desde este punto debo matizar que voy a hablar desde el punto de vista de un técnico, que es donde radica el problema, como explicaré más adelante.

Una implantación de un software, ya sea por mejora o necesidad, o con el objetivo que sea, control de la producción, diseño de producto, gestión documental, etc; no deja de ser un proyecto para la empresa, y así lo recibe al final la dirección. Para centrarnos en un ejemplo, quiero inventar un proyecto de implantación de un software CAD , a petición del departamento técnico.

Los técnicos han estado durante 6 meses (a veces más), testeando diferentes software existentes en el mercado, otorgando un peso específico a cada una de sus necesidades y valorando cada uno respecto a estas. Finalmente, tras cursos de formación donde todo es “superfácil“, demostraciones de software que funcionan a las mil maravillas y empalagosas visitas de comerciales a cualquier hora y día de la semana, el jefe omitiendo toda la información recabada decide elegir el que enviaba un jamón 5J en la cesta de Navidad, o sea Cosmocax. Así que los técnicos solicitan una reunión con dirección para presentar el proyecto y conseguir la aceptación y los “dineritos” para tirarlo adelante.

Técnicos (T): Buenos días Sr.Director ¡qué buen día hace hoy para comprar un software!

Director (D): Venga, no tengo mucho tiempo.

T: Hemos terminado con la elección del software y creemos que necesitamos ESTA aplicación para funcionar mejor en el departamento de diseño

D: ¿Cuanto cuesta? ¿por qué cuesta eso? ¿por qué vamos a funcionar mejor? ¿cuando vamos a recuperar ese dinero?

Para no seguir enrollándome y acabar la conversión con frases absurdas a lo Tip y Coll, dejaré claro que mi opinión es que el punto donde este proyecto fracasa es aquí. Y no lo digo yo, lo dice más gente, y hasta alguna inteligente, pero como este blog es mío…

Resulta que llegados a este punto, los técnicos se enfrascan en explicaciones técnicas sobre gestión de la documentación, capacidad para mantener históricos, control de modificaciones, agilidad ante posibles cambios de diseño, acortar plazos, etc, etc, etc. Y el problema es que la dirección ni entiende lo que se le explica (hablo metafóricamente), ni necesita estos datos. Realmente necesitan que les hables de rentabilidad, de retornos de la inversión, de mejora de la imagen corporativa, de estrategia, etc, etc, etc. Entonces ¿donde está el problema? Pues en el vocabulario que utilizamos los técnicos. Las empresas quieren pruebas y demostraciones de que si te dejan 100 rupias, les vas a devolver 200 cada año, lo demás, es triste, pero no les importa (para eso están en su Silla allá en lo alto, para castigarte y humillarte).

Además, cuando hablamos de valorar o cuantificar los resultados de una implantación de software, entramos en el terreno de los intangibles. Como podéis deducir de la etimología de la palabra, son valores que no podemos “tocar”, o sea, que no podemos expresar directamente con números o valores. Por ejemplo ¿cuanto vale lo que sabe un empleado de una empresa? ¿cuanto afecta el clima laboral a los resultados de una empresa? Existen técnicas para valorar esto, de ellas espero hablaros algún día, tengo tantas cosas de que hablar, y tan poco tiempo…

Resumiendo, los técnicos debemos empezar a dominar otros términos y a tener una visión más global de la empresa, con esto seremos capaces de seguir con nuestros proyectos, y adaptarnos de esta manera a un mercado cada vez más exigente. Es una especie de campaña de marketing interno.

Leí en un libro de mi venerado Eduard Punset (Adaptarse a la marea): “El error más común a la hora de comunicar las virtudes de un proyecto o de una persona es fiarse del lenguaje”, y aunque el habla del lenguaje como toda la comunicación verbal, en nuestro caso hablamos únicamente de parte de su contenido, de su vocabulario. Pero igualmente me parece una frase estupenda para representar todo lo que os he explicado hoy.

Espero que los técnicos y gerentes que me lean, dejen aquí su opinión al respecto, incluso alguna experiencia…